Es el hombre del que es
obligatorio hablar. ¿Quién es? este hasta ayer desconocido.
Sabemos que tiene dos carreras derecho
y políticas premio extraordinario, en 2004 en la segunda carrera. Ha hecho dos masters, uno en Humanidades (2010) por la Universidad Carlos III y otro; Master of Arts in Communication (2011) por el
European Graduate School (Suiza).
Buen currículo para un burócrata.
Lo que no se conoce de él, o no se conoce tanto es que también es vocal del
Consejo Ejecutivo de la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales
(Fundación CEPS), Fundación dedicada «a la producción de pensamiento crítico y
al trabajo cultural e intelectual para fomentar consensos de izquierdas»
Es Doctor desde el 2008, con una
tesis titulada -Multitud y acción colectiva postnacional: un estudio comparado
de los desobedientes: de Italia a Madrid (2000-2005)-.
Así en frío, recuerda mucho más a
un Castelar, que a la tendencia socializante de Pi y Margall.
Es decir que me parece mucho más
posibilista que una opción de izquierda dura y pura.
Aunque, todo hay que decirlo,
forma o ha formado pareja con una diputada por IU en la Asamblea de Madrid.
Todo indica que hay formación cultura
y creencia política. Otra cosa muy
distinta es si además de eso puede ser un estadista.
Los estadistas, los hombres de
estado, han de ser personas con sensibilidad. Personas que entiendan que un
hogar nunca puede equipararse en una ecuación económica a una deuda bancaria,
que si la deuda de los bancos se sufraga entre todos debería haber habido una
provisión para que los deudores no perdieran sus hogares.
Debería tener un plan, donde el
dinero que fluye de Europa, se emplease en crear trabajo y nivel de vida
sostenible para todos los ciudadanos.
Y aquí es donde no lo veo claro
porque su programa y el de su partido tiene aun un regusto de izquierda rancia.
La humanidad, ya no solo España,
está en una encrucijada compleja. O regresa un feudalismo monetario como
propugna el FMI y los económetras locos. O por el contrario comienza a crecer
con una sostenibilidad social y participativa. O colmena como colectivo de
intereses o jauría de lobos con sus castas e individuos dominantes.
El problema reside en que en
nuestros genes, en nuestra naturaleza, puede no existir el espíritu de la abeja
y si el del avispero.
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